Sabiduría Eterna del Mal

Photograph copied from the X account of Alan Fisher @AlanRFisher.

Lo más triste de todo ante la supina ignorancia que viene de la izquierda buen rollista y semi legal que nos abruma es el pozo sin fondo al que nos aboca. La pérdida inmensa de la realidad.

La destrucción de lo hermoso y su sustitución por lo decadente y hortera.

Lo más trágico es que en su ignorancia vestida de arrogancia encontramos el extraño fondo de la realidad: Una niña palestina, judía, escapando del Jerusalén arrasado de 1948.

Ni un sólo judío quedó en el este de Jerusalén, de los 2000 que vivían allí desde la época de las cruzadas.

Pero ¿qué le importan las niñas palestinas a los «pro-Palestina» si no son musulmanas o no llevan un keffiyah que no es suyo ni un chaleco de prensa que no es de verdad?

La tragedia de la ignorancia es tal, que no se dan cuenta de que es en Israel en donde viven los árabes musulmanes «palestinos» en libertad, donde conviven con judíos, cristianos, budistas, ateos, agnósticos y druze: que en realidad, el «appartheid» del que acusan a Israel no es más que el appartheid real de los terroristas islámicos no sólo en Cisjordania, Jerusalén Este o Gaza, sino en todos aquellos países de Oriente Próximo de donde ya se han deshecho de los judíos.

Su supina ignorancia la subraya la sinvergüenza de saberse tan sobrados de verdad que ya ni buscan la respuesta en otra parte.

Han comprado la historia en el periódico de su religión imperante, la del colectivo social-comunista que arrasó China y Cambodia con la fuerza de un tifón ineludible.

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