Antípodas del Sentido Común

En Australia hay un equipo de fútbol en la liga de mujeres – mejor que femenina, ser mujer es una palabra importante – llamado Flying Bats, en el que juegan 5 personas trans que atravesaron la pubertad como hombres.

Como os podeis imaginar, la polémica y las victorias aplastantes, así como el daño físico serio a jugadoras de equipos contrarios les han acompañado toda la temporada, en la que han terminado como ganadora@s sin haber perdido nunca un partido y llegando a golear a alguno de los equipos por 12 – 1.

Como también os podeis imaginar, tanto las mujeres de los otros equipos como los hombres que las apoyan han intentado investigar y aclarar la situación con diversas denuncias, a ninguna de las cuales se ha hecho caso en el nombre de la ‘igualdad’ y la ‘no discriminación’.

😳

La Federación Australiana de Fútbol y el gobierno del país de las antípodas se han declarado firmemente a favor de l@s Flying Bats y la ya mencionada ‘no discriminación 😳’ llegando al punto de:

😶‍🌫️ Seguir adelante con la discriminación hacia las mujeres que han atravesado la pubertad con menarquía por una auténticamente ridícula minoría de psicópatas que han atravesado su pubertad a través de la testosterona y se han sentido discriminados por el mundo y sus creadores por ello. Evidentemente, no saben lo que es el terror de que tus compañeros noten que te han crecido los pezones o que se te ha manhado el pantalón de sangre.

Pero no hablemos de su masa muscular, que es la responsable de sus victorias. L@s pobres creen que han sido merecidas. No l@s vayamos a discriminar explicándoles que ha sido ‘culpa’ de la testosterona, ni que de haberse enfrentado en los partidos a sus compañeros de cromosoma Y hubieran quedado al final de la tabla.

Ése es uno de los problemas que los psicólogos que atienden al colectivo @ necesitan valorar, más allá de las transiciones moleculares e inyecciones de estrógenos – yo les podía haber donado alguno en su momento; me sobraban y sufrí endometriosis durante años, en parte porque algunos investigadores en la ciencia de la salud perdían el tiempo con medicinas para la ‘transición’ a mujer con cromosoma Y -. Estas personas necesitan aprender a afrontar la derrota y a luchar entre hombres, no porque se les discrimine por sus diferencias, del tipo que sean, sino porque ellos – aunque sean minoría – son los que discriminan a las mujeres deportistas. Todavía más importante: porque seas del género o de la edad que seas, el deporte no es ganar, sino aprender a perder cuando se ha perdido y a honrar al contrincante cuando se ha ganado.

El desvarío de las autoridades australianas a lo largo de esta polémica ha sido tal que:

🥸 Han prohibido a las mujeres futbolistas de otros equipos manifestarse en protesta contra tamaña injusticia utilizando los siguientes abusos de poder (extraño para administraciones 🤡 que quieren presentarse como sensibilizadas y empáticas):

🤑 severas multas a cualquier jugadora que se niegue a jugar contra el equipo de los 5 hombres trans convertidos en mujeres con cromosoma Y.

🏆 si un equipo sólo de mujeres 100% se niega en colectivo a jugar contra los Flying tr🤡ns-Bats, el partido se daría como victoria a l@s susodich@s Flying tr🤡ns-Bats. No estamos en el Show de Truman: es cierto y lo podéis buscar en los diarios de habla inglesa como el Daily Mail australiano o el mismo británico.

Como colofón y para evitar POLÉMICA 😳 y proteger el bienestar mental de l@s cinco jugador@s trans y sus compañeras de juego sin que les importe ni el bienestar mental ni el físico de las 11 jugadoras oponentes y sus compañeras suplentes, SE PROHIBIÓ el acceso al campo de los MEDIOS DE COMUNICACIÓN durante el último partido.

También se prohibió que los espectadores usasen sus móviles ni llevasen cámara durante el partido con lo cual sólo existen algunas fotos de calidad relativamente pobre como la de arriba que se publicó en The Daily Mail.

Ya veis, en Afganistán las mujeres no puden hablar y en Australia los medios de comunicación tienen orden de censura y de no protección de los derechos fundamentales de las deportistas con cromosoma XX, que por cierto, son la mayoría.

En fin…

¿Desde cuándo ser mayoría es un problema y los que pegan más fuerte no son los bullies?

Me callo porque lo siguiente es que me van a llamar: facha, fascista, sionista y el último insulto a la moda ‘de extrema derecha’ cuando mis votos han ido en su mayor parte a los Verdes – ya no; he crecido – o a los socialistas, pero casi nunca con la convicción absoluta de que ni un partido ni otro sean la solución sino la democracia misma y la natural alternancia de poderes que Maduro, Hamas y los ayatolas les niegan a sus ‘súbditos’. Sin realmente creerme nunca ser ni de un lado ni de otro. Prefiero el sentido común y la honestidad frente a banderas de colores varios.

Pues eso, vean la foto sin complejos y después formen sus ideas, en lugar de buscarle tres pies al gato.

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