Lecturas Hispanas

Porque no me suscribo: tanto el New York Times como el Washintong Post me cobran menos de 5 euros al mes.
The Guardian es gratis (contribución voluntaria que pago con gusto) para ser coherente con su ética de izquierdas. No se puede pretender ser socialista y cobrar por la información online (es decir, para leer anuncios).
10 € al mes en un país que ronda el 20% de paro garantiza la desinformación, y desde luego no contribuye al periodismo de calidad independiente.

Ya de paso, es la misma razón por la que no compro libros casi en librerías españolas; los precios de los libros – acordados y manipulados por el gremio (patronal) de libreros – es incoherente con los salarios y discordante en referencia al precio en otros países.

He vivido en unos cuantos países y en ninguno son así de caros los libros; independientemente ya de los salarios. Si agregamos el factor sueldos bajos olvídemonos: la diferencia es abismal. Aquí los libros son para ricos.

Cabe destacar dos detalles significativos: un importante porcentaje de las editoriales españolas está directamente vinculada a las grandes familias del IBEX, como Polanco, Botín del grupo PRISA y Banco Santander, y al grupo de Artesmedia en el otro espectro político. Todos se pueden trazar a empresas que ya convivieron con el régimen de Franco – mirade que son vella! – .

Por otro lado están las editoriales más nuevas que crecieron bajo la alargada sombra de las subvenciones de la UE para lenguas en peligro de desaparición y que NO han transferido las sunvenciones al consumidor de libros sino que las han usado para enriquecerse y ampliar su mercado hacia las lenguas mayoritarias, cavándose así un nicho en el mercado según las viejas reglas.

Uno de los factores clave es el proceso de producción; dominado por costosas publicaciones en tapa dura y pocas en formato barato. Al contrario de lo que nos quieren vender, el buen libro no está en la calidad de impresión, sino en las palabras del que escribe.

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